Cogito ergo non sum. El síndrome de Cotard y las discontinuidades del ego

LÍMITES PERMEABLES Cogito ergo non sum. El síndrome de Cotard y las discontinuidades del ego | Íñigo Ongay de Felipe

Cogito ergo non sum. El síndrome de Cotard y las discontinuidades del ego Íñigo Ongay de Felipe. Universidad de Deusto/Fundación Gustavo Bueno Recibido 09/01/2022

Resumen

Abstract

Este artículo propone un análisis de las relaciones entre una idea clave del pensamiento filosófico moderno como es la del llamado cogito cartesiano y un trastorno de naturaleza psiquiátrica descrito por el médico francés Jules Cotard en las últimas décadas del siglo XIX. Mientras que Descartes, y toda la estela de sus descendientes, habrían tendido a situar en la existencia auto-trasparente del sujeto el fundamento de la filosofía en la Modernidad, los pacientes aquejados del síndrome de Cotard piensan, con el mismo grado de evidencia clara y distinta, que no existen. El ensayo termina por sugerir que trastornos psicopatológicos como el de Cotard tienden a disolver la hipóstasis cartesiana del ego apuntando en la dirección de un sujeto concebido como anómalo y atravesado por discontinuidades.

Cogito ergo Non Sum: Costard’s Syndrome and the Discontinuities of Ego

Palabras clave: cartesianismo, filosofía de la idea de ego, filosofía de la psicología, filosofía de la psiquiatría, materialismo.

This essay proposes an analysis of the relationships between one of the most salient concepts of modern philosophical thought such as that of the so-called Cartesian ego and one psychiatric condition first described by French physician Jules Cotard toward the end of the 19th century. While Descartes and those following on his steps tend to sustain that the self-transparent existence of subjectivity represents the first foundation of modern philosophy, patients suffering from Costard’s syndrome think that they don’t exist with a similar degree of evidence, clarity, and distinction. The essay finishes up by signaling how Costard’s delusion and other psychopathological delusions represent the dissolution of the cartesian hypostasis of the idea of self and point to a conception of the notion of ego plagued by anomalies and discontinuities. Key words: Cartesianism, Philosophy of the Self, Philosophy of Psychology, Philosophy of Psychiatry, Materialism.

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N.º 107 Junio, 2022

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Cogito ergo non sum. El síndrome de Cotard y las discontinuidades del ego Íñigo Ongay de Felipe. Universidad de Deusto/Fundación Gustavo Bueno Recibido 09/01/2022

§ Introducción programática

Este ensayo busca ofrecer las líneas fundamentales de fondo desde las cuales sentar las bases para un diálogo crítico entre algunos desarrollos clásicos de la psicopatología decimonónica y el «descubrimiento» (descubrimiento, eso sí, más bien en sentido constitutivo que propiamente manifestativo para hacer uso de la terminología de Gustavo Bueno, vid. Bueno, 1989, vid. asimismo Hacking, 2002) fundamental del pensamiento moderno, a saber: el cogito cartesiano. Si es verdad que, como han insistido una multiplicidad de autores durante las últimas décadas tanto desde el ámbito de la filosofía de la psicología y la psiquiatría como desde el terreno de los estudios de ontología histórica (Spitzer y Maher, 1990; Graham, 2010; Graham y Stephens, 1994 y 2000; Hacking, 1998), la psicología anormal y patológica aparece en la posición de ofrecer aportaciones sin las que no puede pasarse ninguna reconsideración actualizada de las problemáticas ontológicas y epistemológicas más venerables y clásicas, también será lo cierto, recíprocamente, que las herramientas dialécticas propias de la sabiduría filosófica resultarán imprescindibles al psicólogo o al psiquiatra ante el trámite obligado de repensar metateóricamente ―esto es: críticamente, donde «crítica» dice clasificación sistemático doctrinal― los fundamentos conceptuales de su propia práctica clínica. En este sentido desde luego, procedemos dando en todo momento por supuesto que el diálogo entre la filosofía y la psicopatología representa una tarea fundamental. Y ello, no ya a la manera de un expediente si se quiere mutuamente beneficioso, pero siempre accidental y externo, como si ambas disciplinas pudiesen seguir cursos perfectamente independientes sin perjuicio de las involucraciones (justamente: interdisciplinares) que les fuese dado verificar, sin duda que bien fecundamente, en determinados momentos de sus trayectorias. Más bien, tenderíamos a concebir este diálogo como un momento esencial e interno del propio curso de desarrollo de ambas disciplinas: aquel por el que las ideas filosóficas más centrales de nuestra tradición (incluyendo desde luego la idea de ego) se construyen históricamente en contacto incesante con las categorías técnicas, tecnológicas y científicas más diversas (por ejemplo, muy principalmente en este contexto con las técnicas clínicas y las ciencias de la salud mental) puesto que , entre otras cosas, aquellas ideas carecerían por completo de sustancialidad propia al margen de estos desarrollos categoriales. En el caso que nos ocupa el diálogo que proponemos adquirirá, como podrá verse, la forma inherentemente polémica que es propia de una confrontación crítica. En efecto, lo que sigue es la puesta a prueba de una hipótesis concerniente a la suerte de un filosofema tan exitoso como el del cogito cartesiano a la luz de la prevalencia de un conjunto fenoménico de índole noso-psiquiátrica identificado por el neurólogo francés Jules Cotard en las últimas décadas del siglo XIX. Nuestra hipótesis es que el síndrome de Cotard supone la destrucción del cogito. Y con ello no queremos decir que la psiquiatría y la psicopatología demuestren simplemente que el ego no existe. Más justo será decir que lo que estas disciplinas nos dibujan es precisamente un contexto a la luz del cual el ego, lejos de comparecer como una diáfana unidad de simplicidad al modo del viejo racionalismo del XVII, comienza a presentarse al modo de una textura anómala y atravesada por discontinuidades: las discontinuidades del yo. § 1. Ego cogito…: en torno a dos pasajes clave de la obra de Descartes Acaso sea el Discurso del método de 1637, justamente famoso, aquel lugar de la obra filosófica de René Descartes donde el «descubrimiento fundamental» del sujeto cogitante aparece revestido de una garra narrativa más hiperbólicamente espectacularizada. Se trata ciertamente de un ensayo en el que, bajo la forma literaria de una suerte de autobiografía intelectual que en ocasiones roza los terrenos actualmente tan en boga de la auto ficción, el filósofo de Turena se sitúa en una tesitura extraordinariamente plástica a efectos de su dramatización y de la que la historia de la filosofía podrá extraer pingües beneficios cuasi novelescos.

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