Resumen Latinoamericano, un periódico «internacionalista»

Se informa sobre esta publicación que desde 1993 se publica en el País Vasco dirigida por periodistas argentinos

Resumen Latinoamericano es el nombre de una publicación de corte principalmente político, dedicada a sanas labores de denuncia del imperialismo yanqui y de sus regímenes títeres en ese «patio trasero» que constituye para EEUU –en virtud de la famosa doctrina Monroe, ejercitada nuevamente el 11 de abril de 2002 en Venezuela– Centroamérica y Sudamérica, que en 2003 cumplirá diez años de andadura.

Editado en formato de diario –es decir en el formato que adoptan en nuestros días diarios como puedan serlo El País, El Mundo o Gara–, Resumen está dotado de una periodicidad bimensual (y ello desde el número 7 correspondiente a noviembre-diciembre de 1993, antes lo era mensual) perfectamente puntual y escrupulosa, sostenida durante casi una década sin altibajos; su edición es obra de la ignota Asociación Latinoamericana de Cultura Popular. Como director de Resumen figura el periodista argentino afincado en Euzkadi Carlos Aznárez. Aznárez practicó el periodismo en Argentina en medios tales como los diarios El Sur, La Razón (no confundir con el medio homónimo que en España dirige Luis María Ansón) o Página 12; en España ha sido colaborador del diario Egin hasta su cierre, en la actualidad colabora en el periódico Gara, heredero ideológico y sustituto del anterior como órgano vocero de Batasuna, y en la semiclandestina revista Kale Gorria dirigida como se sabe por Pepe Rei –quien también fuera director la desaparecida publicación Ardi Beltza– y de conocida orientación política de signo independentista vasco, incluso cercano a las posiciones de ETA y sus brazos políticos{1}. Junto a Carlos Aznárez, forman el consejo de redacción de Resumen Latinoamericano el periodista también argentino (y también radicado en el País Vasco curiosamente, en San Sebastián más en concreto) Willy Nocetti así como María Torellas y Facundo Aznárez. Los interesados tienen a su disposición en Internet –en la llamada «red roja vasca»– parte de la obra periodística de Carlos Aznárez: basque-red.net/cas/personas/aznarez.htm

Su primer número data de abril de 1993, es decir –y sintomáticamente– apenas medio año después de celebrado el 500 aniversario del descubrimiento de América y de la aparición de la primera gramática de la lengua española (la lengua del Imperio, justamente) presentada por Nebrija en el mismo año de 1492. Precisamente en 1992 y a la sombra de los fastos conmemorativos del aniversario de la cristalización del Imperio católico (olimpiadas barcelonesas y Expo sevillana incluida e incluidos también ciertos desfalcos y sisas no muy bien aclarados) florecieron por doquier contra-reuniones protagonizadas por hispanoamericanos (en su mayoría descendientes de los supuestos genocidas, lo que en cualquier caso no deja de resultar curioso e incluso tiene su gracia) y españoles (seminaristas progres en gran medida y teólogos dusselianos y boffianos de la liberación, pero también militantes de «izquierdas» con un grado de buena voluntad sólo comparable al de su estulticia culpable) aquejados del contagioso y anacrónico mal de la «culpa histórica». También con ocasión del quinto centenario del Descubrimiento, la editorial Txalaparta, muy ligada a Resumen Latinoamericano desde sus inicios, sacó a la venta un volumen colectivo que aglutinaba trabajos de Noam Chomsky, James Petras, Eduardo Galeano, Fidel Castro, Roa Bastos, Gregorio Selser, &c. En tal volumen, que llevaba por título Nuestra América contra el V Centenario, venía a derramarse el inevitable y trillado discurso que suele quedar de manifiesto a estos respectos. Es interesante observar en este mismo sentido, cómo cada año, en las proximidades del «Día de la Raza», subsisten quienes perseveran en su empecinamiento en pro de leyendas negras de todo tipo como pretendiendo recusar la historia del modo más metafísico que cabe imaginar (en 1996, por ejemplo, el Área de Juventud de Izquierda Unida / Ezquer Batua tuvo a bien decorar las paredes de Bilbao, San Sebastián o Vitoria con carteles conmemorativos que rezaban: Quinientos años después y les seguimos jodiendo). Pues bien, no parece extravagante sugerir que es probable que algo de tales imprecaciones resentidas y ridículas pueda subyacer como operantes a la base de los planteamientos políticos al calor de los cuales nace Resumen Latinoamericano. Importa además tener presente la coyuntura política internacional bajo cuyo pábulo aparece Resumen, a pocos años del colapso de la URSS y del desmoronamiento del Bloque del Este y del socialismo real (el inapelable veredicto del criterio verificador de la praxis), con Cuba en pleno período especial, concluida ya la guerra del golfo e instaurado el llamado «nuevo orden mundial» que sancionaba el dominio geoestratégico unipolar de EEUU &c.

Conviene en primer lugar llamar la atención sobre el rótulo elegido para denominar el periódico; quiero decir con esto que no parecen muy claras y distintas –y desde luego tampoco se hacen explícitas– las razones que puedan tener los redactores para hacer uso del término «Latinoamericano» precisamente, antes que «Hispanoamericano» o acaso «Iberoamericano» (si se trata de incluir a Brasil entre los países de los que ocuparse). Y es que, cabe preguntarse en este sentido ¿qué quiere decirse con la voz «latinoamericano»{2}?, especialmente si nos referimos a una publicación que jamás se ha hecho eco –al menos que yo sepa, siempre caben sorpresas– de lo que en Québec o en la Canadá francófona –es decir, latina– acontece; un periódico por lo tanto que parece pretender quedar circunscrito en su radio de acción, a los sucesos políticos y económicos más relevantes que atribulan a la América que habla español (y también portugués), y además fundamentalmente en lo que tiene que ver con sus relaciones con el Imperio depredador del norte. Es más, si contemplamos un momento el dibujo logotípico que encabeza las portadas podremos ver un mapa del continente americano recortado justamente sobre el territorio que va desde Méjico, al sur de Río Grande por así decir, hasta la Patagonia –excluidos por lo tanto los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá–. La cuestión podría parecer una mera imprecisión nominal, una quaestio nominis irrelevante por completo –y como se sabe de nominibus non est curandum–, tanto más cuando es así que Resumen desborda de hecho, ocasionalmente el marco hispano-luso de referencia, abordando también problemas relativos a otras regiones del tercer mundo –como puedan serlo la misma Haití en América o el Caribe no hispano, pero también y tal vez sobre todo Oriente Próximo, Argelia o Afganistán– o incluso del primero –Euskal Herria, Irlanda del Norte, Bretaña, Córcega, &c.–. Sin embargo no me parece que ello agote la cuestión, por lo menos en la medida en que cabe sospechar sin suspicacias desmedidas que el interés principal del término «Latinoamericano» (de conocida ralea gala) que se elige estriba precisamente en su utilidad ideológica al permitir evitar de manera vergonzante el uso de sus alternativos (en lo que tienen justamente de referencia al español o a la Península Ibérica), es decir que la elección nominal no es caprichosa si no interesada en tanto en cuanto posibilita –desde la perspectiva de Resumen y sus redactores, exponentes como hemos visto de una suerte de hermandad internacionalista vasca-argentina– sencillamente desembarazarse de España{3} como por obra de un eufemismo que neutralizara la especie (España, la Península Ibérica) a través del género (lo «latino»), proceder en definitiva –aunque tan solo intencionalmente, dicho sea de paso, ya que contra facta non valet argumenta– como si de hecho España, la lengua española y el Imperio generador pretérito nada tuviesen que ver con Hispanoamérica. Huelga poner en evidencia la naturaleza infantil y ridícula de la intentona (equivalente por así decir, a una tentativa de «mirar para otro lado») dado que, como señala en otro contexto Gustavo Bueno:

«Pero lo que afirmamos es que el fundamento de estos intereses, si existen, aunque nada tengan que ver con un actual ‘imperialismo español’, no podría ser desconectado del ‘imperialismo generador’ pretérito. Pretender disimular este origen y fundamento a fin de que nadie se escandalice de cualquier proyecto hispánico tendría el mismo alcance que la pretensión de aquella señora de la sociedad victoriana cuando refiriéndose a las teorías de Darwin, advertía a sus amigos: ‘será verdad que procedemos del mono, pero por lo menos que no se entere la servidumbre’.»{4}

A través de sus sucesivos números (que alcanzan ya la cifra de 59), Resumen ha venido incorporando contenidos de diversa índole; así, quienes se acerquen a sus páginas podrán encontrarse artículos de plumas de postín (análisis políticos de James Petras o de Noam Chomsky{5}, escritos de Heins Dieteritch o de Abel Posse, comentarios de actualidad firmados por el propio Aznárez, el escritor Eduardo Galeano, el cantante Rafael Amor, &c.), encendidos elogios (casi partes de combate) del régimen de Fidel Castro en Cuba o de Hugo Chávez en Venezuela, informes sobre actividades insurgentes o contrainsurgentes, comunicados de los diferentes agentes políticos y guerrillas de la zona (de las FARC o el ELN colombianos, del MRTA peruano, del EZLN o el ERP de Méjico, de los piqueteros en Argentina, del MST brasileño{6}…), entrevistas a diversos personajes del «mundillo» político, musical o literario iberoamericano (de Hebe de Bonafini –combativa representante de las Madres de la Plaza de Mayo– a Manuel Marulanda «Tirofijo» –comandante en jefe de las FARC-EP–, de Mario Benedetti a Víctor Polay, dirigente del MRTA encarcelado desde 1992 en las macabras «prisiones-tumba» del Perú, pasando por el cantante argentino de rock Fito Páez o por Silvio Rodríguez), noticias sobre los movimientos indigenistas (dando así cobertura a las reivindicaciones de los grupos UWA, zapotecas, Wiwa, Koggi, mapuches, &c., que reclaman oscuramente respeto por su «identidad» amén de la conservación de sus biotopos, de sus trajes folclóricos, sus mitologías primitivas o de sus idiomas amenazados por la potencia reductora del español; al parecer también Resumen ve con buenos ojos –sin perjuicio de su anti-imperialismo de postal– los planes babélicos de los evangelizadores gringos de los que dio cuenta Gustavo Bueno Sánchez en el segundo número de esta revista), secciones locales referidas monográficamente a cada país del subcontinente e islas adyacentes (de Cuba, de Nicaragua, Argentina, Perú, Méjico, Honduras, Paraguay) junto a ocasionales secciones «Internacionales» (Palestina, Afganistán, Irak, Euskal Herria). Para que de nada falte, Resumen cuenta incluso con la inexcusable sección «de cultura», que incluye comentarios y críticas de literatura (preferentemente, ni que decir tiene, concernientes a obras de poetas o novelistas rigurosamente «de la cuerda» tales como Roa Bastos, Eduardo Galeano, Mario Benedetti o el emblemático poeta salvadoreño Roque Dalton) o de música (predominantemente de música Rock: «rock radical vasco», «punk», «hip-hop», «reagge» y otras tendencias de basura musical, pero también de figuras como Chico Buarque o Daniel Viglietti…), incluso se ha incorporado recientemente un apartado dedicado a la difusión de las obras de poetas noveles iberoamericanos bajo el epígrafe «El diablo durito».

No deja de resultar enjundioso, por lo demás, hacerse cargo de aquellas otras revistas, periódicos, fanzines, o libros a los que Resumen remite por medio de los anuncios que penetran sus páginas, un mínimo recorrido por sus títulos puede permitir al lector hacerse una idea: así junto a señales publicitarias más neutras en términos políticos (anuncios de Mate, de agencias de viajes, &c.) nos encontramos con referencias a la revista Nación Árabe, por ejemplo, pero también a Molotov, Periódico desde los movimientos sociales, la citada publicación secesionista y apologista del terrorismo etarra Kale Gorria, o con el catálogo entero de la editorial navarra Txalaparta{7} que incluye libros tales como La Guerra desconocida de los vascos de Rui Pereira, Ikurriña: cien años de historia de Iñaki Egaña o El Camino hacia la Paz del líder del Sinn Fein Gerry Adams, junto a otros del mismo Chomsky, el «Che» Guevara, Fidel Castro, el Subcomandante Marcos o del «revolucionario» fraile dominico brasileño Frei Betto. En Txalaparta por lo demás, ha publicado también Carlos Aznárez un libro dedicado a la revolución bolivariana de Venezuela titulado Los Sueños de Bolívar en la Venezuela de Hoy, así como Ni un Paso Atrás en torno a las Madres de la Plaza de Mayo.

Posee también un indudable interés, recoger en este comentario una especie de declaración de principios que puede leerse en la dirección web de Resumen Latinoamericano,{8} a título de respuesta a la pregunta «¿quiénes somos?»; un texto atravesado notoriamente de ideas filosóficas y ante todo metafísicas de las que se hace un uso indiscriminado que debería recusarse, por su completa indefinición entre otras cosas:

«Un grupo de periodistas latinoamericanos que desde hace ocho años [la página se configuró en 2001] venimos trabajando en tareas de información y solidaridad. Resumen Latinoamericano nació con el objetivo de dar cuenta de todas las luchas que ocurren en Latinoamérica y el Tercer Mundo. Reflejamos en nuestras páginas todos los movimientos revolucionarios, rebeldes y alternativos que en el plano político y cultural están bregando para derribar el tremendo muro de ignorancia, desinformación y mentira montado por el Norte opresor y sus mansos aliados locales. Resumen es una publicación solidaria, que está al lado de los inmigrantes, de los que no tienen voz, de los que no bajan los brazos, de los que en cualquier parte del mundo pelean por un hombre nuevo y una sociedad mejor. Apoyar este tipo de prensa realmente independiente aunque no objetiva (porque no creemos en concepto tan maniqueo), es una tarea a la que convocamos a todos los que se hayan enganchado en nuestro espacio. Los esperamos de aquí en más, no sólo aquí sino también con vuestra suscripción.»

No creo que sea necesaria la tarea de detenerse en desentrañar la casi insondable opacidad de un tal párrafo. Sencillamente me parece conveniente llamar la atención sobre la desaforada ambigüedad de las partes más etéreas del mismo. Pues ¿qué quieren decir exactamente los redactores con eso de los movimientos revolucionarios rebeldes y alternativos cuyas luchas se pretende reflejar (y es de suponer que apuntalar también, al menos en la medida en que ello sea posible desde «el plano cultural», no hay que olvidar que estamos ante representantes de las fuerzas de la cultura) en las páginas de Resumen Latinoamericano? ¿cuáles pueden ser estos?, ¿se refieren a las FARC o a Al Qaeda de Bin Laden?, ¿a Sendero Luminoso o a la plataforma keynesiana ATTAC?, ¿a los mapuches secesionistas que pretenden configurar un estado propio y soberano frente a Chile o a los frentes de defensa – armados o pacíficos– de la «liberación» animal o vegetal?, sin duda que –aunque no se reconozca expresamente– ETA y su comparsa están incluidos en el paquete, pero, ¿es que tal vez se trata de dar apoyo –aunque sólo se trate de apoyo «moral», el que cuadra al «poder espiritual»– a todos ellos? Y si es así, ¿es esto siquiera posible como si todo fuera compatible con todo? Pongo tal extremo de relieve por no aludir a la renuncia explícita al uso de la categoría de «objetividad», que se impugna por razón de su carácter «maniqueo». No sé que tendrá que ver con todo esto el maniqueísmo, ni tampoco lo aclara el texto como puede verse. En cualquier caso aunque los periodistas argentinos implicados no pretendan elaborar una prensa objetiva, sí que, al parecer, quieren mantenerse «independientes» lo que sin duda es un objetivo encomiable; ahora bien, ¿independientes respecto a qué exactamente? Y ante todo: ¿por qué iba a resultar menos «maniqueo» el concepto de independencia que el de objetividad? Estos son problemas menores posiblemente y acaso tributarios de la más inaudita inocencia (por no decir ignorancia) y no tanto de la mala fe o del ánimo de confundir a los lectores impresionables, pero convendría aclarar antes que nada a qué sistema –acaso larvado– de coordenadas ontológicas y gnoseológicas remiten tales enjuiciamientos sobre ideas filosóficas cruciales, si es que no se pretende mantenerlos de un modo gratuito por completo. En este sentido, casi se queda uno con ganas de encarecer a Carlos Aznárez y socios –que posiblemente se reclamen marxistas y aun marxistas- leninistas o guevaristas (lo que desde luego no quiere decir que lo sean realmente)– la lectura atenta de Materialismo y Empirocriticismo o de otros lugares de Lenin en los que el bueno de Vladimir Illich –sin perjuicio de la ingenuidad de sus posiciones– no manifiesta tantos escrúpulos pirronianos o postmodernos acerca de la objetividad como sus supuestos epígonos, los conspicuos responsables del muy internacionalista periódico Resumen Latinoamericano.

Notas

{1} En Egin, el 23 de enero de 1998, Aznárez publica un artículo titulado «Gracias Comandante» (en referencia a Fidel Castro y la Revolución Cubana), en Gara han venido apareciendo diversos artículos de opinión y de análisis –es un decir– político firmados por nuestro «periodista alternativo». Basta con la sola mención de algunos títulos para hacerse una idea de las líneas maestras que marcan los mismos: «Pepe Rei no está solo» (10 de marzo de 1999), «Occidente hipócrita y criminal» (6 de abril de 1999), «El-Ejido y la ideología imperial española» (9 de febrero de 2000), o «EEUU ha dejado de ser invencible» (13 de septiembre de 2001, esto es, nada menos que dos días después del ataque camicace al corazón del imperio. Por cierto que no deja de tener su enjundia el hecho de que a partir de 2002, la publicidad de suscripción de Resumen lleve incorporada a la manera de eslogan la leyenda El capitalismo y el imperialismo no son invencibles; lo que desde luego tiene mucho que ver, me parece, con la agresión televisada de los fanáticos musulmanes a las torres gemelas y el pentágono el 11-S de 2001. No es casualidad tampoco, si no me engaño, que Resumen vaya incluyendo una masa cada vez mayor de contenidos musulmanes: el número 57 –febrero marzo de 2002– por ejemplo, ofrece un discurso bastante incendiario de Abu Salam Zaeef, el ex embajador de Afganistán en Pakistán, presentado como «un agudo análisis sobre EEUU y sus aliados desde la óptica del talibán», en el número 59 –correspondiente a mayo-junio de 2002–, Resumen Latinoamericano acomoda entre sus páginas una declaración sobre la yihad del Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, el tal documento, plagado de alusiones a la «invasión sionista», al futuro Día de la Resurrección o al Movimiento de Hermandad Musulmana queda remachado con una invocación tan contundente –y tan mal escrita o traducida– como la siguiente: «Imploramos a Alá que nos guíe para guíar por nuestro intermedio y decidir entre nosotros y nuestro pueblo con justicia. Nuestro último llamado es: Gracias a Alá, el Señor del Universo.» Claro que líneas antes puede leerse en el mismo manifiesto una auto-caracterización por parte de Hamas, definitivamente descarada y vergonzosa: «Hamas es un movimiento humanista que aboga por los derechos humanos y se empeña por la tolerancia inherente en el Islam y aprecia las actitudes de cara a otras religiones.» Todo muy irénico y armonista como puede comprobarse.

{2} Por supuesto no estamos ante una tendencia puntual o aislada (si así fuese escasa relevancia podría adquirir); se trata más bien de una preferencia bastante generalizada, tres botones de muestra de muy distinta forja: Eduardo Galeano por ejemplo, tituló una de sus obras más conocidas Las Venas Abiertas de América Latina, Fidel Castro suele referirse casi siempre a «Latinoamérica», y hace muy poco tuvimos ocasión de seguir la celebración en Madrid de una cumbre de jefes de estado y de gobierno de «América Latina y el Caribe», por cierto que Aznárez ha calificado tal reunión de «Cumbre de payasos» y no sin algo de razón a mi entender, por lo menos a juzgar por las genuflexas actitudes de algunos de los mandatarios participantes ante el sistemático saqueo –apenas enmascarado bajo la forma de ajustes neoliberales– del gringo (piénsese en Vicente Fox y su acólito Jorge Castañeda, en Fernando Cardoso a pesar de MERCOSUR, por supuesto en Pastrana &c., &c.)

{3} En este sentido los periodistas argentinos radicados en Euzkadi que publican Resumen cada dos meses podrían ser vistos, al menos por hipótesis, como dignos herederos de dos tradiciones próximas si bien diversas: la de Sabino Arana (del lado de Euzkadi) y la de Faustino Domingo Sarmiento (por la parte de Argentina).

{4} España frente a Europa, Alba Editorial, Barcelona 1999, pág. 387.

{5} En ocasiones de una agudeza admirable, sin duda alguna.

{6} Por cierto que casi todas las organizaciones y movimientos mencionados , han pagado ya rigurosamente su correspondiente peaje a la red, quiero decir que disponen de sitios oficiales en Internet. Por si interesara a alguien, reproduzco seguidamente algunas de las direcciones: FARC-EP farc-ep.org | ELN: eln-voces.com | EZLN ezln.org | EPR pengo.it/pdr-epr | MST mst.org.br | MRTA nadir.org/iniciativ/mrta

{7} La Txalaparta es un instrumento musical de percusión supuestamente ancestral para los vascos –por más que muy pocos de entre los vascos realmente existentes gusten de ella, y todavía lo sean menos quienes puedan tocarla– que da nombre a una editorial verdaderamente interesante de cara a un análisis de las mitologías de los secesionistas. Por cierto que –ya que nos estamos refiriendo a Hispanoamérica– a la altura de 1999, franqueada ya por tanto la conmemorativa ocasión de 1998, tal empresa editora puso en circulación una antología de escritos políticos de José Martí, editados con el sonoro título de Contra España (contra España precisamente). Ello hace recordar aquel telegrama de felicitaciones y de «sana envidia» que Sabino Arana y Goiri –recordado por sus discípulos cada año, precisamente el domingo de resurrección en que se celebra el aberri eguna, el día de la patria (con lo que el olor a incienso que envuelve las ideologías separatistas se hace todavía más evidente)– dirigió en 1898 al apóstol (como llaman los cubanos a Martí). Sin duda al fundador del PNV –aunque muchos prefieran olvidar estas cuestiones– le hubiese sido grato diseñar un estado vizcaíno (Bizkaitarra) desvinculado de España aunque fuera a precio de un Maine, de una enmienda Platt, de un nuevo Tratado de París, o de la imposición del inglés como «lengua franca» (lo que podría ser compatible, con arreglo a los patrones protestantes del «gobierno indirecto», con una presencia anecdótica, incluso con una co-oficialidad residual del vascuence, circunscrito a unos pocos miles o aun millones de personas); y esto dada entre otras cosas su conocida estima por el suavísimo yugo del imperio británico («yugo, antes protector que dominador» como decía en otro telegrama, enviado esta vez a Salisbury con ocasión del final de la guerra en Sudáfrica), su querencia por los imperios rapaces en general o su declarada admiración por Theodor Roosevelt y por los Estados Unidos de Norteamérica (así lo delata otro telegrama frustrado dirigido al mismísimo presidente). Resulta en esta misma dirección sobresaliente la ortodoxia sabiniana del eurodiputado de Batasuna (antes, Euskal Herritarrok; antes todavía, Herri Batasuna) cuando ante el trámite de tomar la palabra y dirigirse a la cámara, decide (faltaría más) prescindir del español en beneficio no tanto del vasco –como cabía esperar– cuanto justamente del inglés. Vamos, que en resumidas cuentas el principio que rige tales concepciones puede enunciarse del siguiente modo: «en Europa nos encontraremos, y acaso en régimen de buena vecindad, pero eso sí, hablando todos en el idioma de Albión.»

{8} http://www.nodo50.org/resumen

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